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Cómo hablar de un juguete sexual sin menospreciar a la otra persona

Habla de tu propia curiosidad en lugar de presentar un juguete sexual como solución a un supuesto problema. Por ejemplo: «Me da curiosidad un juguete que podríamos mirar juntos. ¿Qué te parece?». Así compartes un deseo sin dar por sentado que la otra persona vaya a aceptar, comprarlo o probarlo.

Empieza por tu propia curiosidad

No hace falta encontrar la frase perfecta. Lo útil es decir claramente qué te interesa y qué no quieres dar a entender. Si en realidad hay otra necesidad detrás de ese deseo, como pasar más tiempo juntos o hablar de vuestras preferencias, aborda esa necesidad directamente en lugar de vincularla a comprar un juguete.

Puedes sacar el tema en un momento tranquilo, cuando ambos tengáis tiempo para responder. Un momento íntimo no tiene por qué ser el marco adecuado. Quizá solo quieras compartir una idea; quizá también quieras saber qué piensa la otra persona. Puedes decirle qué esperas de la conversación.

Elige una forma de empezar que os encaje

Puede bastar con una frase breve. También puedes decir que prefieres hablar primero de ideas y límites. Estos ejemplos son sugerencias, no reglas fijas para conversar:

  • Para empezar con algo breve: «El otro día pensé en la idea de mirar juntos algún juguete sexual. ¿Qué te parece de entrada?»
  • Si quieres aclarar tus intenciones: «No quiero decir que me falte algo contigo. Simplemente me interesa saber qué nos parecería la idea».
  • Si aún estás valorándolo: «Todavía no sé si me apetece probar algo. Primero me gustaría hablarlo».
  • Si ahora no tenéis tiempo o tranquilidad: «Quiero contarte algo, pero no a toda prisa. ¿Te viene mejor otro momento?»

También puedes decir que no esperas que la otra persona tome una decisión todavía. Si ambos tenéis curiosidad, podéis empezar hablando de qué os interesa y qué no. La conversación no tiene por qué llevar enseguida a elegir un producto.

Cómo responder a distintas reacciones

La otra persona también siente curiosidad: De momento, limitaos a hablar de qué os interesa de la idea. Por ejemplo: «¿Qué te gustaría saber antes de mirar nada?». Así no tenéis que decidir enseguida si vais a comprar o probar algo.

La otra persona tiene dudas: No intentes disiparlas de inmediato ni propongas un producto como respuesta. Podrías decir: «Gracias por decírmelo. No tenemos que decidir nada hoy. ¿Quieres contarme qué te preocupa o prefieres que lo hablemos otro día?». La otra persona puede decidir cuánto quiere compartir.

La respuesta es no: Acepta la respuesta sin exigir explicaciones ni rebatirla. «Entendido. Gracias por decírmelo con sinceridad» deja que ese no sea un no. Puedes sentir decepción, pero eso no obliga a la otra persona a nada. Si hay otro tema que quieras tratar, sácalo por separado.

La conversación puede quedarse en algo pequeño

Hablar de un juguete sexual no significa que hayáis decidido comprarlo. Quizá la conversación se quede en una pregunta. Puede que queráis volver a hablarlo más adelante o dejar el tema por ahora. Si ambos queréis mirar opciones juntos, podéis acordar de antemano que echar un vistazo no significa comprar.