¿Qué ayuda con el SPM? Opciones para pasar mejor esos días
El ejercicio regular, dormir lo suficiente y tratar de forma específica los síntomas más molestos pueden ayudar con el SPM. No todas las medidas funcionan igual para todo el mundo. Si los días previos a la regla alteran habitualmente tu vida cotidiana, hay más opciones que aguantar o tomar complementos alimenticios por si acaso.
¿El momento en que aparecen los síntomas encaja con el SPM?
SPM significa síndrome premenstrual: los síntomas aparecen antes de la regla y remiten cuando empieza o a medida que avanza. Algunos posibles síntomas son tensión en los pechos, sensación de hinchazón, dolor de cabeza, irritabilidad o desánimo.
Lo importante es que se repita un patrón, no tener un solo día malo. Si también te sientes constantemente agotada o decaída el resto del tiempo, conviene que un profesional sanitario valore esa situación. No deberían atribuirse tus síntomas únicamente al SPM solo porque tengas la regla.
Empieza con un pequeño cambio en tu día a día
Hacer ejercicio con regularidad puede aliviar los síntomas del SPM; muchos otros consejos se han estudiado menos. Dormir lo suficiente, encontrar momentos para relajarte y seguir una alimentación equilibrada son buenos puntos de partida. Para empezar, elige algo que encaje en tu rutina en vez de cambiar a la vez toda tu alimentación, tu actividad física y tu horario.
Una posible forma de empezar: reserva un rato para dar un paseo varios días a la semana y planifica un momento de calma por la noche. Anota también cómo te sientes. Así podrás explicar con más detalle en una consulta qué te ha resultado fácil de llevar a la práctica y si has notado algún cambio.
Si eso no es suficiente
El tratamiento dependerá de lo que más te afecte. En caso de síntomas psicológicos intensos, pueden ayudar ciertos antidepresivos del grupo de los ISRS, especialmente si se trata de un trastorno disfórico premenstrual, o TDPM. El beneficio y los posibles efectos secundarios, como náuseas, problemas para dormir o menos deseo sexual, se valoran conjuntamente.
Según la situación, también se pueden plantear anticonceptivos hormonales o apoyo psicoterapéutico. Una pregunta útil puede ser: «¿Qué tratamiento se ajusta mejor a mis síntomas más intensos y a mis preferencias anticonceptivas?». No empieces ni cambies un tratamiento farmacológico por tu cuenta.
El magnesio, las vitaminas y los preparados a base de plantas no son soluciones que funcionen automáticamente ni estén exentas de riesgos. En muchos casos, las pruebas sobre su eficacia son limitadas o contradictorias. Si tomas medicamentos con regularidad, consulta antes con una farmacia o con un profesional sanitario si puedes añadir estos productos.
Un diario del ciclo que de verdad resulte útil
Anota los síntomas durante dos o tres meses, si es posible: la fecha, cuándo empieza el sangrado, el tipo y la intensidad de los síntomas y cómo afectan al sueño, al trabajo o a tus relaciones. Apunta también los días en los que tienes pocas molestias. Una anotación como «Tres días antes de la regla: mucha irritabilidad, he dormido mal; el segundo día de sangrado estoy bastante mejor» muestra la evolución con más claridad que «siempre tengo SPM».
Si los síntomas te afectan mucho, puedes pedir cita de inmediato y empezar a llevar el registro a la vez. Si piensas en hacerte daño, busca ayuda presencial de inmediato. En caso de peligro inmediato, en Alemania se llama al 112; el servicio de apoyo telefónico Telefonseelsorge está disponible en el 116123 a cualquier hora del día o de la noche.