Volver y romper una y otra vez: qué tendría que cambiar
Si rompéis y volvéis a acercaros una y otra vez, no tienes que decidir de inmediato si deberíais seguir juntos o separaros definitivamente. Primero puedes observar con más atención: ¿qué ha pasado realmente, qué deseas y qué no quieres seguir aceptando? Hablarlo puede ayudarte, pero no es una obligación y la conversación no tiene por qué acabar en una reconciliación.
Describe el patrón con hechos concretos
La expresión «relación de idas y venidas» resume ese ir y venir entre la ruptura y el acercamiento. Por sí sola, sin embargo, no explica por qué ocurre ni qué deberías hacer. En su lugar, repasa situaciones concretas. ¿Qué ocurrió antes de una ruptura? ¿Qué llevó a retomar el contacto? ¿Después cambió algo o siguió el mismo conflicto?
Puede ser útil distinguir tres cosas: un hecho observado, tu interpretación y lo que deseas. Por ejemplo:
- Hecho observado: «Después de nuestra discusión, estuvimos tres días sin hablar».
- Interpretación: «Querías castigarme con eso».
- Deseo: «Después de una discusión, quiero saber si vamos a volver a hablar y cuándo».
Puede que tu interpretación sea acertada o puede que no. Un hecho concreto se puede hablar sin que tengas que restar importancia a lo que sientes. Plantéate también lo siguiente: ¿qué tendría que cambiar para que otro intento te pareciera adecuado? ¿Cómo te darías cuenta de que necesitas tomar distancia?
Echar de menos no significa que algo haya cambiado
Puedes echar de menos a la otra persona y, aun así, tener claro por qué rompisteis. Antes de intentarlo de nuevo, pregúntate algo más que si os apetece volver a veros. ¿Qué pasa con el conflicto original? ¿Ha cambiado algo o, por ahora, lo que cuesta es soportar la distancia?
Si el problema eran los compromisos que no se cumplían, un nuevo intento podría incluir acuerdos concretos que se respeten y la posibilidad de hablar a tiempo si algo cambia. Si tenéis planes de vida distintos, ese tipo de acuerdo quizá no sea suficiente: si una persona quiere tener hijos y la otra no, volver a acercaros no hará que de pronto queráis lo mismo.
También conviene aclarar qué significa la relación. Volver a intercambiar mensajes, acostaros juntos y volver a ser pareja no son compromisos equivalentes. Es mejor preguntar «¿Qué significa para ti que estemos en contacto?» que dar por hecho una respuesta basándote en la confianza que ya existe.
Expresa con palabras lo que quieres y cuáles son tus límites
No necesitas una explicación perfecta. Muchas veces basta con hablar de cómo lo ves y de lo que quieres, en lugar de atribuirle una intención a la otra persona. Por ejemplo:
- «Quiero entender qué pasa cada vez que rompemos y volvemos a acercarnos. ¿Podemos hablar de una situación concreta?»
- «Después de una discusión, no quiero hacer como si no hubiera pasado nada. ¿Podemos hablar de qué nos ayudaría la próxima vez?»
- «Aún no estoy preparado para decidir si lo intentamos de nuevo. Primero necesito tiempo para mí».
- «Me alegra que estemos en contacto, pero no sé qué significa para nosotros. ¿Podemos hablar de lo que queremos los dos?»
- «Si hacemos una pausa, necesito saber si queremos retomar la conversación más adelante. Si eso no te encaja, decidiré qué cantidad de contacto me hace bien».
Un límite expresa lo que tú harás o lo que no quieres seguir aceptando. No garantiza que la otra persona vaya a cambiar su comportamiento. Puede tener una opinión distinta; puedes tener en cuenta su respuesta a la hora de tomar tu propia decisión.
Si no tenéis la misma respuesta
Un ejemplo ficticio: Alex y Sam han roto varias veces y luego se han vuelto a acercar. Alex quiere saber si los dos desean intentarlo de nuevo. Sam solo quiere volver a verse por ahora. Alex podría decir: «Me alegra que hayamos retomado el contacto, pero no tengo claro qué significa. ¿Podemos hablarlo sin tener que decidir nada ahora?»
Si Sam contesta «Ahora mismo no lo sé», Alex no tiene por qué tomarlo como una aceptación ni como un rechazo. Una posible respuesta sería: «Gracias por decírmelo. No quiero quedarme en una situación indefinida durante mucho tiempo. Pensemos si queremos volver a hablarlo más adelante. Si no te apetece, decidiré qué cantidad de contacto me hace bien». Es una propuesta, no un plazo que tenga que servirle a todo el mundo.
Si la respuesta sobre la relación sigue sin estar clara, Alex puede decidir qué hacer: «No quiero seguir quedando contigo en plan romántico mientras buscamos cosas tan distintas». Es un límite sobre el contacto que Alex quiere mantener, no una amenaza para conseguir que Sam quiera una relación.
Si te sientes bajo presión o inseguro
Si te sientes intimidado, amenazado o bajo presión, no tienes que mantener una conversación conjunta para aclarar las cosas. Quizá prefieras hablar primero con una persona de confianza o tomar distancia. Elige el siguiente paso que te haga sentir seguro. La cercanía, la reconciliación y la intimidad física no son algo que tengas que ofrecer a cambio de hablar o de volver a intentarlo.
Si no quieres volver a intentarlo
Puedes decir: «No quiero que volvamos». No necesitas que la otra persona esté de acuerdo con esa decisión. Si hace falta, podéis hablar por separado de cómo devolveros vuestras cosas o gestionar los compromisos compartidos. Si no quieres retomar la relación, no presentes el contacto cordial por cuestiones prácticas como una posibilidad de volver juntos.
Tampoco tienes que considerar que todos los buenos recuerdos fueron un error. Una relación puede haber tenido momentos importantes y, aun así, ya no ser lo que quieres. Si más adelante vuelves a buscar a esa persona, deja claro qué quieres decir. Un «te echo de menos» sin más puede reavivar justo la esperanza que querías dejar atrás.