Eyaculación precoz: cómo valorar lo que ocurre
La eyaculación precoz es algo más que llegar al orgasmo antes de lo que esperabas en una ocasión. Para valorarla desde el punto de vista médico, cuentan la repetición del patrón, la sensación de tener poco control y el malestar que provoca. Un cronómetro por sí solo no puede responder a estas cuestiones.
¿Te ocurre desde siempre o desde hace poco?
En algunos hombres, la dificultad está presente desde sus primeras experiencias sexuales. En otros, aparece más adelante. La situación también puede influir. Esta distinción resulta útil al valorar el problema, porque uno que acaba de aparecer plantea preguntas diferentes a un patrón que se conoce desde hace tiempo.
Las causas no se conocen por completo. Pueden combinarse factores físicos y psicológicos. Por ejemplo, un problema de erección puede llevar a alguien a apresurarse durante las relaciones sexuales por miedo a perderla. También conviene mencionar cualquier molestia al orinar. Valoración y posibles relaciones.
Qué puedes probar sin presión por rendir
Podéis cambiar el ritmo, hacer pausas y elegir caricias en las que la penetración no sea lo principal. Hacer una pausa no tiene por qué significar que el momento juntos haya terminado. Hablad antes sobre si queréis seguir abrazándoos, besaros o simplemente parar.
En un ejercicio con interrupciones repetidas, se detiene la estimulación antes de la eyaculación prevista y se reanuda más tarde. El objetivo es aprender a percibir mejor la propia excitación. Sin embargo, no se ha estudiado bien hasta qué punto estos ejercicios funcionan por sí solos; no garantizan resultados. Posibilidades y límites de los ejercicios que puedes hacer por tu cuenta.
Qué ayuda profesional puedes recibir
En una consulta de medicina de familia o de urología, pueden preguntarte, entre otras cosas, cuándo empezó, con qué frecuencia ocurre, cuánto control sientes y cuánto te afecta. Puedes decirlo de forma sencilla: «Casi siempre ocurre antes de lo que quiero y me gustaría cambiarlo». Las pruebas adicionales dependerán de los posibles problemas asociados.
Además del apoyo de la terapia sexual, existen medicamentos que se toman o se aplican sobre la piel. Pueden retrasar la eyaculación, pero también causar efectos secundarios e interacciones. Los anestésicos locales también pueden transferirse a la otra persona durante las relaciones sexuales y reducir su sensibilidad. Por eso, la elección y el uso de estos productos deben consultarse con un profesional. Ventajas e inconvenientes de los medicamentos.
Un objetivo compartido, no un número de minutos
Pensad en qué echáis realmente en falta: ¿más tiempo para ciertas caricias, menos preocupación por la próxima vez o más capacidad para decidir cómo se desarrolla el encuentro? Así podréis tener una conversación más concreta que si todo se reduce a «tengo que aguantar más». Puedes pedir apoyo sin tener que diagnosticarte antes.