La positividad sexual también incluye un no
Qué significa la positividad sexual
La positividad sexual consiste en respetar las experiencias sexuales elegidas libremente, sin avergonzar a nadie por ellas. Esto incluye decidir no tener actividad sexual. SERC explica expresamente que no es necesario tener interés personal en el sexo.
El término describe una actitud, no una lista de requisitos para tu vida íntima. No tienes que llamarte sexopositivo o sexopositiva para conocer tus límites o respetar las decisiones de otras personas.
Decir que no también forma parte
Decir que no o querer parar no requiere justificación. Aunque al principio hayas dado tu consentimiento, puedes cambiar de opinión. El consentimiento voluntario se aplica a aquello en lo que os habéis puesto de acuerdo; no es un consentimiento general para otras prácticas. Si alguien parece tener dudas, paras y preguntas.
La positividad sexual tampoco significa que a todo el mundo le tenga que gustar el sexo o parecerle importante. Hay personas que tienen poco o ningún interés en él. Otras desean unas cosas, pero no otras. No se puede saber qué desea una persona por una etiqueta o por su comportamiento.
Términos parecidos, significados distintos
- Positividad sexual: una actitud que respeta las distintas experiencias y las decisiones libres en torno a la sexualidad.
- Actividad sexual: describe si una persona tiene actividad sexual y cómo es. Por sí sola, no indica qué actitud tiene esa persona hacia la sexualidad.
- Consentimiento: acuerdo voluntario para una práctica concreta. No debe entenderse como consentimiento para otras prácticas.
Estos términos están relacionados, pero no significan lo mismo: una persona puede tener poco interés en el sexo y, al mismo tiempo, respetar las decisiones de otras personas. Y la positividad sexual no obliga a nadie a ponerse una etiqueta.
Frases para conversar
Si quieres expresar un límite propio, puedes decirlo sin más: «Eso no quiero hacerlo». O: «Ahora mismo no quiero hablar de eso». No tienes que convertirlo en una explicación general de tu actitud.
Si hablas de positividad sexual, podrías decir, por ejemplo: «Para mí, también significa que un no se respete tanto como un sí». O: «Me parece importante que cada persona decida qué le encaja». Estas frases expresan tu punto de vista sin atribuir deseos ni experiencias a otras personas.
Cuando la apertura se convierte en una expectativa
Un ejemplo inventado: Mara habla abiertamente de sus deseos, pero más adelante rechaza una propuesta de su pareja. Responder «Entonces no eres tan abierta como dices» convierte su actitud en una forma de presionarla. Mara no tiene que aceptar para demostrar lo contrario.
Una posible respuesta es: «Quiero poder hablar con sinceridad de mis deseos. Eso también significa que mi no tiene que respetarse». Hablar de posibilidades no es prometer que vayáis a probarlas juntos.
Si eres la otra persona, puedes sentir decepción y, aun así, respetar el límite. «Qué pena, me hacía ilusión la idea. Lo dejamos» reconoce lo que sientes sin utilizarlo como argumento contra ese no.
Mostrar respeto al conversar
No tienes que entusiasmarte con todas las decisiones de otras personas. Basta con no imponerles tus propias ideas. Este principio y el consentimiento mutuo forman parte también de la actitud sexopositiva que pro familia describe en su labor educativa.
En un grupo de amistades, eso podría significar no menospreciar una historia personal diciendo «Yo eso no lo haría jamás». Puedes escuchar o decir que ahora no te apetece hablar de temas íntimos. Mostrar interés y poner un límite a la conversación son cosas compatibles.
Y si alguien no quiere contarte algo, no tienes que interpretar esa reserva como vergüenza o falta de apertura. Esa persona decide qué comparte contigo. Eso también forma parte de vivir la sexualidad con autonomía.