Ideas y consejos
SSC, RACK y PRICK: diferencias y acuerdos claros
SSC, RACK y PRICK son términos del BDSM que ponen el acento en aspectos distintos. SSC destaca la seguridad y el consentimiento; RACK, la gestión consciente del riesgo; y PRICK, la responsabilidad personal. Ninguno de estos modelos sustituye un acuerdo concreto ni garantiza una experiencia sin riesgos.
Qué significan las siglas
| Modelo | Desarrollo de las siglas | Aspecto principal |
|---|---|---|
| SSC | Safe, Sane and Consensual (seguro, sensato y consensuado) | Seguridad, decisiones meditadas y consentimiento |
| RACK | Risk Aware Consensual Kink (prácticas kink consensuadas con conocimiento de los riesgos) | Conciencia de los riesgos y consentimiento |
| PRICK | Personal Responsibility, Informed Consensual Kink (prácticas kink consensuadas e informadas, con responsabilidad personal) | Responsabilidad personal y consentimiento informado |
El término «sane» (sensato) es objeto de debate. No es un diagnóstico ni un criterio para determinar si un deseo puede ser poco habitual. La responsabilidad personal tampoco significa que alguien tenga la culpa de que otra persona haya traspasado sus límites.
De una declaración general a una respuesta concreta
Decir «conmigo todo es consensuado» no explica cómo va a reaccionar alguien ante un límite concreto. Podrías iniciar la conversación así: «Me gustaría hablar de roles. Hoy no quiero probar nada». La respuesta adecuada sería aceptar tus condiciones, no intentar convencerte para que pruebes algo.
Hablad de los roles que os interesan, la experiencia, las actividades que quedan excluidas, las señales para parar que sean fáciles de entender y lo que os gustaría después. Esto no sustituye los conocimientos sobre los riesgos de una actividad concreta. Este artículo explica modelos de conversación, no cómo llevar una actividad a cabo.
Así podría ser un acuerdo concreto
Imagina a dos personas adultas que, durante su primer encuentro, se dan cuenta de que tienen expectativas distintas. Una dice: «Me interesan tus ideas, pero primero solo quiero hablar». La otra responde: «De acuerdo. Te contaré qué me interesa y tú solo me dirás de qué temas quieres hablar». Así, la conversación sigue siendo una conversación y no se convierte tácitamente en un sí.
Otro ejemplo: «Después quiero estar un rato a solas. Mañana podemos escribirnos para ver cómo nos sentimos». O bien: «Para mí eso queda fuera, aunque la semana pasada lo habláramos de otra manera». Frases así expresan expectativas concretas sin que nadie tenga que defender un modelo entero.
Para decir que no, no necesitas una palabra clave
Puedes retirar tu consentimiento. Decir que sí a una cosa no significa decir que sí a todo; el silencio no es consentimiento. Acordar una palabra de seguridad puede ayudar, pero un no también cuenta sin esa palabra. Si alguien se queda paralizado, se aparta o parece tener dudas, para y pregunta qué necesita en ese momento.
Podrías responder: «Paramos. ¿Prefieres que te dé espacio o quieres que me quede aquí?». No tienes que dar explicaciones para que la otra persona pare. Haber acordado un rol tampoco elimina esa responsabilidad.
No tenéis que preferir las mismas siglas
Puede que una persona se identifique con SSC y la otra con RACK. En vez de discutir qué siglas son mejores, podéis comprobar qué entiende cada cual con una pregunta: «Si cambio de opinión a mitad de la conversación, ¿qué pasa?».
Una respuesta clara y una actitud respetuosa valen más que compartir una etiqueta. No necesitas aparentar experiencia ni demostrar curiosidad para poner tus propios límites.