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Asesoramiento sexual o terapia sexual: cómo dar el primer paso

Antes de la primera conversación no tienes que saber si lo que te preocupa es «lo bastante grave» como para acudir a terapia sexual. Puedes empezar contando qué te pasa y preguntar qué tipo de apoyo podría venirte bien. La cualificación de la persona y su experiencia con tu tema son más útiles que el nombre del servicio por sí solo.

Asesoramiento y terapia: ¿en qué se diferencian?

El asesoramiento sexual puede ser un primer espacio para ordenar tus dudas y aclarar los pasos siguientes. La terapia sexual consiste en trabajar de forma terapéutica y específica las dificultades sexuales. Ambas opciones pueden solaparse; por ejemplo, desde una consulta de asesoramiento pueden derivarte a un tratamiento más especializado.

La Sociedad Alemana de Investigación Sexual, conocida por sus siglas en alemán DGfS, muestra cómo pueden variar las cualificaciones. Su formación en asesoramiento sexual está dirigida a profesionales de los ámbitos psicosocial y sanitario que ya cuentan con conocimientos básicos de asesoramiento. En cambio, su formación en terapia sexual requiere una formación en psicoterapia o una cualificación reconocida equivalente. Estos criterios corresponden a la certificación de la DGfS, no a todos los servicios que puedas encontrar en internet.

Qué puedes aclarar en el primer contacto

Tu pregunta Por qué te ayuda
¿Tiene experiencia con lo que me ocurre? Te permite saber si tu tema encaja con el área de especialización de esa persona.
¿Qué formación profesional y especializada en terapia sexual tiene? Es más fácil valorar una cualificación concreta que una promesa general.
¿Puedo acudir a solas o sería conveniente una sesión conjunta? Así aclaras cómo sería la consulta sin tener que decidir nada sobre tu relación.
¿Cómo es la primera sesión y cuánto cuesta? Puedes preguntar de antemano por la duración, el coste, un posible reembolso y las cancelaciones.
¿Cómo trata la información confidencial? Puedes explicar qué aspectos de la protección de datos te preocupan.

Un mensaje para empezar

«Hace un tiempo que me preocupa un tema relacionado con mi sexualidad. No sé qué tipo de apoyo podría venirme bien. ¿Podríamos hablar en una primera sesión para ver si su servicio encaja con lo que necesito? También quisiera saber cómo funciona y cuánto cuesta».

Con eso basta para empezar. Puedes añadir si te gustaría acudir a solas o con otra persona. No hace falta dar detalles íntimos en este primer mensaje para organizar la consulta.

El buscador de la DGfS puede servirte como punto de partida. Pregunta a la persona que elijas en qué consiste exactamente el servicio que ofrece. Una certificación no sustituye ni el primer encuentro ni la conversación sobre tus expectativas.