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Higiene íntima masculina: limpieza suave y atención a los cambios

Para la higiene íntima diaria masculina basta con una rutina sencilla: lavarse suavemente con agua tibia y secarse con cuidado dando toques. El glande y el prepucio no necesitan que los frotes con fuerza ni que uses productos perfumados. Con unos pocos pasos claros, la higiene es fácil de mantener. Estas indicaciones están dirigidas a personas adultas.

Limpiar el pene y el prepucio con cuidado

  1. Lava suavemente con agua el pene, el escroto y la piel de alrededor.
  2. Si tienes prepucio, retráelo solo hasta donde puedas hacerlo con facilidad y sin dolor. Aclara la piel que quede al descubierto.
  3. Seca la piel con cuidado, dando toques suaves con una toalla limpia.
  4. Vuelve a colocar el prepucio sobre el glande. No lo dejes retraído.

Devon Sexual Health describe estos principios de limpieza suave y secado. Las indicaciones del NHS sobre el prepucio también destacan que hay que volver a colocarlo después. Si estás circuncidado, no tienes que seguir los pasos relativos al prepucio.

Evita frotar y no uses productos de limpieza agresivos

Aclarar regularmente el glande y el prepucio con agua limpia es suficiente. El jabón, los geles de ducha agresivos, los exfoliantes y frotar con fuerza pueden irritar la piel sensible. Por eso, la información sanitaria del IQWiG recomienda una limpieza cuidadosa y no tirar del prepucio.

Esto no significa que debas intentar eliminar con agua cualquier cambio en la piel. Si una zona se irrita o te escuece después de usar un producto nuevo, deja de usarlo. Si las molestias persisten, es mejor pedir una valoración médica que probar otro gel de ducha.

¿Cuándo debes pedir consejo médico?

Consulta en un centro de atención primaria o en una consulta de urología si tienes dolor, enrojecimiento llamativo, hinchazón o molestias recurrentes. También conviene valorar el escozor al orinar y la presencia de secreciones. Estos signos pueden tener distintas causas y, por sí solos, no demuestran que haya una infección concreta ni que la higiene sea insuficiente.

Si el prepucio retraído se queda atascado detrás del glande o ya no puedes orinar debido a una hinchazón, necesitas atención médica inmediata. Si el prepucio se ha quedado atascado, acude a urgencias y no intentes moverlo por la fuerza. gesund.bund.de describe estas complicaciones y la urgencia con la que deben atenderse.

¿Qué puedes decir en la consulta?

Empieza por describir el cambio y cuándo apareció. Por ejemplo: «Desde el fin de semana noto tirantez en la piel. Me duele al retraer el prepucio. Antes no me pasaba». Añade si orinas de forma distinta, si has observado secreciones o si has usado algún producto nuevo.

También puedes preguntar directamente: «¿Cómo debo cuidar esta zona mientras averiguamos qué ocurre?». Esa pregunta es más concreta que intentar adivinar por tu cuenta qué problema podrías tener. Después de una operación o mientras sigues un tratamiento, debes seguir las indicaciones de cuidado específicas de tu equipo sanitario.