Higiene íntima: cuidado suave de la vulva y el pene
Una buena higiene íntima no requiere una rutina complicada. Lo importante es qué zona limpias: la vulva y el pene se lavan suavemente por fuera. La vagina está en el interior del cuerpo y no necesita lavados internos. Limpiar más no hace que la zona íntima esté más sana; demasiado jabón o frotar con fuerza puede irritarla.
¿Qué cuidados necesita cada zona?
| Zona | Qué conviene hacer | Qué deberías evitar |
|---|---|---|
| Vulva | Limpia con cuidado la zona externa con agua tibia. | Frotar con fuerza, usar espráis perfumados y toallitas perfumadas. |
| Vagina | No hace falta limpiarla por dentro. | Los lavados vaginales y la introducción de productos de limpieza. |
| Pene y glande | Lávalos suavemente con agua tibia; limpia con cuidado debajo del prepucio si se puede retraer. | Frotar con fuerza o tirar del prepucio a la fuerza. |
Una rutina sencilla para el día a día
Lava suavemente la zona íntima externa y sécala con cuidado después. Para una rutina sencilla, basta con agua tibia. Si usas jabón, elige uno suave y sin perfume, y úsalo con moderación. Notar tirantez después de lavarte no es señal de que la limpieza haya sido más eficaz.
Si tienes prepucio, retráelo solo hasta donde puedas hacerlo sin dificultad. Limpia con cuidado por debajo, seca la zona y después vuelve a deslizarlo hacia delante, cubriendo el glande. Si cuesta moverlo o te duele, no lo fuerces y consulta con un profesional sanitario. Si el prepucio se queda retraído detrás del glande y no puedes volver a colocarlo hacia delante, necesitas atención médica inmediata.
El olor normal y el flujo vaginal no son suciedad
La zona íntima no tiene por qué oler a perfume. Es normal que tenga su propio olor. El flujo vaginal también es normal: mantiene la vagina húmeda y contribuye a su limpieza. El flujo transparente o blanquecino puede ser normal; la cantidad y la consistencia cambian, entre otras cosas, a lo largo del ciclo.
Un olor desagradable que aparece de repente o un cambio notable en el flujo no se solucionan lavándose cada vez más. Consulta estos cambios con un profesional sanitario, sobre todo si también tienes picor, escozor, dolor o irritación.
¿Por qué no hacer lavados por dentro?
Un lavado vaginal puede alterar el equilibrio natural y favorecer la irritación. Esto también se aplica si, después de un día largo o de mantener relaciones sexuales, te apetece limpiarte con especial cuidado. Lavarse por fuera y hacer un lavado dentro de la vagina son cosas distintas.
Un medicamento vaginal recetado no es una medida de higiene diaria. Úsalo siguiendo las instrucciones correspondientes, en lugar de añadir otros productos a tu rutina por iniciativa propia. Si las molestias persisten o vuelven a pesar de los cuidados suaves, lo importante es averiguar su causa, no lavarse con más intensidad.