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Catcalling: qué significa y qué no

Catcalling suele referirse a comentarios o gestos sexualizados e invasivos dirigidos a alguien en un espacio público. Puede incluir comentarios sobre el cuerpo o el aspecto, silbidos y gestos de insinuación sexual. Que quien hace el comentario lo llame cumplido no convierte una forma invasiva de dirigirse a alguien en algo amable. La Bundesverband Frauenberatungsstellen und Frauennotrufe clasifica el catcalling como acoso sexual verbal.

¿Catcalling, cumplido, flirteo o acoso?

Estos términos no son intercambiables. La tabla ofrece una orientación práctica, no una regla fija para todos los encuentros. Un cumplido puede no ser bien recibido, pero no todo comentario no deseado es automáticamente catcalling. Para valorar cada situación, cuentan las palabras y los gestos concretos, así como el contexto.

Término Característica habitual Cómo distinguirlo
Catcalling Comentarios o gestos invasivos, a menudo sexualizados, en espacios públicos. A menudo se dirige la atención al cuerpo o al aspecto de alguien sin invitación, por ejemplo, mediante silbidos o un comentario sexual.
Cumplido Un comentario de reconocimiento, por ejemplo, sobre la ropa o un logro. No tiene por qué ser sexualizado. Incluso un cumplido bienintencionado puede no ser bien recibido; la persona a quien se dirige no tiene por qué continuar la conversación.
Flirteo Un intercambio en el que ambas personas pueden mostrar interés. La reciprocidad se aprecia a medida que avanza la interacción. Un comentario lanzado por una sola persona no es automáticamente un flirteo, y la falta de respuesta no es una invitación a insistir.
Acoso Término de uso general para referirse a comportamientos no deseados que intimidan o afectan a una persona. Es un término más amplio que catcalling. El catcalling puede describirse como acoso sexual verbal, pero ambos términos no significan lo mismo en todos los contextos.

Ejemplos cotidianos

Un comentario sexual sobre el cuerpo que alguien le grita sin que lo haya pedido a una persona que pasa encaja con el significado habitual de catcalling. Que quien habla considere que es una broma o un cumplido no cambia automáticamente cómo recibe la otra persona ese comentario. Los silbidos, los sonidos de besos y los gestos de insinuación sexual también pueden formar parte del catcalling.

Un caso distinto sería una conversación en la que alguien dice: «Me gusta tu chaqueta». Eso no es automáticamente catcalling ni un flirteo. La otra persona puede responder con amabilidad, pero también puede contestar brevemente o seguir su camino. Ni siquiera un comentario formulado con educación obliga a mantener una conversación.

En situaciones dudosas, puede ayudar describir el comportamiento concreto: ¿Qué se dijo o se hizo? ¿Fue una forma sexualizada o invasiva de dirigirse a alguien? ¿Se insistió pese a no obtener respuesta o a que alguien marcara un límite? No tienes que elegir una palabra concreta para poder decir que una situación te resultó incómoda.

¿Tengo que responder al catcalling?

No. No tienes que responder ni explicar dónde está tu límite. Si te sientes a salvo, puedes decir, por ejemplo: «Por favor, no me hables así». También puedes seguir caminando, acercarte a otras personas o hablar con alguien de confianza. No tienes la obligación de resolver una situación incómoda a solas ni de enfrentarte directamente a quien la provoca.

Si presencias la situación

Puedes dirigirte a la persona a quien están interpelando, en vez de empezar una discusión con quien hace los comentarios: «¿Quieres venir un momento con nosotros?» o «¿Quieres que avise a alguien?». Ofrécele ayuda sin sujetarla ni exigirle una respuesta. Ten en cuenta también tu propia seguridad.

Por ejemplo, en una parada alguien recibe comentarios una y otra vez y se aparta visiblemente. Puedes preguntarle desde cierta distancia si quiere ayuda. Si la rechaza, respétalo. Ofrecer ayuda no significa hacerte cargo de la situación sin que te lo hayan pedido.