Encontrar un regalo para los dos: de dos deseos a una idea
Encontrar un regalo para los dos es más fácil si primero habláis del tipo de regalo y después comparáis ideas concretas. Así podéis tener en cuenta vuestros deseos y límites sin que nadie tenga que aceptar una sorpresa o dar el visto bueno a una idea en particular.
Empezad por el tipo de regalo
En vez de hacer una lista de deseos de inmediato, hablad un momento sobre qué opciones podrían interesaros a ambos: pasar tiempo juntos, un objeto personal o algo íntimo. Un regalo neutro también puede ser una buena elección para los dos. No hay un tipo de regalo que tenga que encajar con todas las parejas.
Podéis empezar la conversación con algo sencillo: «Primero pensemos qué tipo de regalo podría gustarnos a los dos. Después podemos hacer una lista de ideas concretas». Así habláis primero de la orientación general, sin tener que decidiros todavía por nada concreto.
Tres opciones con ejemplos concretos
- Pasar tiempo juntos: una salida para desayunar, una noche de juegos o un curso sobre algo que os interese a ambos. Pensad también si os apetece salir en una fecha concreta o preferís una velada tranquila.
- Algo para una afición compartida: un juego al que os apetezca jugar a ambos, un álbum de fotos de un viaje o algo para un proyecto que estéis preparando juntos. Un electrodoméstico nuevo solo es un regalo para los dos si ambos lo queréis como tal.
- Una idea de regalo íntima: un juego o un juguete sexual elegido entre los dos puede encajar si os despierta curiosidad a ambos. Hablad primero de la opción general y después elegid el modelo concreto. La sorpresa puede estar en el envoltorio, en lugar de basarse en una preferencia que no conocéis.
Un regalo también puede constar de dos detalles pequeños. Si tenéis intereses distintos, a veces encaja mejor ir de compras juntos y que cada cual elija algo que desea que escoger un objeto que al final solo utilizará una persona.
Expresad con claridad vuestros deseos y límites
Podéis responder de forma sencilla. Por ejemplo: «Me parece bien», «Preferiría que no» o «Todavía no lo tengo claro». Una respuesta abierta no es un sí. Solo significa que podéis seguir hablando de la idea, si ambos queréis.
Si tienes en mente un regalo íntimo, podrías preguntar: «¿Te interesaría algo así en principio o prefieres que busque otra opción?». Si la respuesta es no, ya está decidido. Si la respuesta es abierta, no hace falta seguir preguntando ni tomar una decisión en ese momento.
También podéis hablar de cómo queréis elegir. ¿Preferís buscar juntos, proponer ideas por separado o no convertirlo en una sorpresa? Un regalo personal no tiene por qué ser una sorpresa.
Si vuestras primeras ideas no coinciden
Imagina que quieres regalar una excursión, mientras que tu pareja preferiría algo para casa. Pregunta por qué: ¿tú buscas pasar tiempo juntos y la otra persona quiere evitar mucha organización? Quizá una velada para cocinar en casa, organizada de antemano, satisfaga ambos deseos. Si, en cambio, quiere un objeto muy concreto, se trata de una decisión distinta.
Otro ejemplo: quieres un juego nuevo, pero a la otra persona no le gustan las reglas largas. Podéis elegir un juego breve y conocido, o pedir uno prestado primero. Así llegáis a un acuerdo concreto sobre el esfuerzo necesario, sin convertir en una obligación una actividad que a alguien no le gusta.
- Escribid como máximo dos deseos cada uno.
- Explicad qué es importante para vosotros: pasar tiempo juntos, algo práctico, una sorpresa o tener que organizar poco.
- Descartad las ideas que una de las dos personas no quiera claramente.
- Elegid una de las ideas restantes que entre en vuestro presupuesto o decidíos por dos regalos pequeños por separado.
Tened en cuenta el presupuesto y la información del producto
Acordad una cantidad con la que ambos os sintáis cómodos. Un precio más alto no hace que un regalo sea automáticamente más personal. Si elegís un objeto, preguntaos si sus funciones adicionales responden realmente a algo que desea alguno de los dos. Un conjunto solo resulta útil si también queréis tener las piezas que incluye.
Si elegís un producto concreto, aseguraos de entender la información importante para tomar la decisión, como el material, los cuidados o el uso previsto. Si falta un dato que necesitáis, no tenéis por qué elegir a ciegas.
La sorpresa puede ser pequeña
Si elegís el regalo juntos, todavía podéis mantener en secreto un detalle personal: una tarjeta, una lista de canciones para esa noche o una foto dentro del envoltorio. Así combináis una elección segura con una pequeña sorpresa.
Si regaláis una experiencia, acordad quién se encarga de elegir la fecha y hacer la reserva. Si es un objeto, decidid dónde lo vais a usar o guardar. Estas dos preguntas suelen ser más útiles que añadir diez ideas más. Si ninguna opción compartida os hace ilusión, no tenéis que forzar el regalo.