La excitación física no es consentimiento
La excitación física no es consentimiento. La lubricación o un orgasmo pueden producirse de forma involuntaria, aunque no quieras participar en un acto sexual. Esa reacción no convierte una agresión en consentida ni te hace responsable de ella.
Tres preguntas que conviene distinguir
¿Qué está haciendo mi cuerpo? ¿Qué quiero? ¿A qué estoy dando mi consentimiento en este momento? No son preguntas intercambiables. Nadie puede deducir de la reacción de tu cuerpo que tienes que seguir. Haber dicho que sí antes tampoco te obliga a aceptar otra cosa.
Y no necesitas una prueba física para poner un límite. «Quiero parar» es suficiente. No tienes que explicar por qué ha reaccionado tu cuerpo ni parecer lo bastante convincente para que tu no cuente.
Cómo responder con respeto
Si la otra persona te dice: «Pero tu cuerpo está reaccionando», puedes contestar: «Eso no decide lo que quiero». No tienes que entrar en una discusión.
Si no tienes claro si la otra persona quiere continuar, interrumpe el contacto y pregunta sin presionarla: «¿Quieres hacer una pausa o prefieres parar del todo?». Si no responde o se aparta, no sigas sin más. El silencio y quedarse paralizada no son consentimiento.
Una frase útil para hablar después podría ser: «Me he dado cuenta de que te has quedado en silencio. Quiero escucharte, sin decirte lo que supuestamente sentías». La otra persona decide si quiere hablar del tema y cuándo.
Si te preocupa tu propia reacción
Puedes pedir apoyo aunque todavía no sepas cómo describir lo que has vivido. Por ejemplo, una persona de confianza puede acompañarte durante una llamada. En Alemania, las mujeres pueden contactar de forma gratuita y anónima con el Hilfetelefon Gewalt gegen Frauen en el 116016, a cualquier hora del día o de la noche. Los hombres pueden contactar de forma gratuita y anónima con el Hilfetelefon Gewalt an Männern en el 0800 1239900.