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¿Siempre excitada durante la menopausia? ¿Deseo sexual o una sensación no deseada?

Tener más deseo sexual y sentir una excitación no deseada no es lo mismo. Si durante la menopausia te sientes «siempre excitada», conviene distinguirlo: ¿te apetece tener relaciones sexuales con más frecuencia o notas en los genitales algo que no deseas?

Si tienes más deseo sexual

El interés sexual se vive de distintas maneras en esta etapa de la vida. Algunas personas tienen menos deseo y otras están más satisfechas que antes. No se puede explicar un cambio únicamente por la edad o la menopausia; también influyen la situación personal y la relación de pareja.

Si tu deseo te resulta agradable, no tienes por qué compararlo con las expectativas de otras personas. Podéis hablar de lo que os apetece sin que eso implique ninguna obligación. Por ejemplo, podrías empezar diciendo: «Últimamente me apetece tener relaciones más a menudo que a ti. Pensemos qué nos puede ir bien a los dos».

Si lo que sientes en el cuerpo no coincide con lo que deseas

Es posible tener latidos, hormigueo o presión persistentes en la zona genital sin sentir deseo sexual. Estas sensaciones pueden ser indeseadas y afectar mucho a la vida cotidiana. Por eso, no sería adecuado responder simplemente: «Pues ten más relaciones sexuales».

Para algunas molestias persistentes se utiliza el término PGAD, siglas en inglés de trastorno de excitación genital persistente. También se emplea el término disestesia genitopélvica. Se refiere a sensaciones que causan malestar, no simplemente a tener mucho deseo sexual. Un orgasmo no siempre las elimina, o puede hacerlo solo durante un breve periodo. Un profesional sanitario debe determinar si esta clasificación es adecuada.

No atribuyas el problema a las hormonas demasiado pronto

En estas molestias pueden influir diversos factores físicos y psicológicos. Las pruebas y el apoyo adecuados dependerán de tus síntomas y de sus posibles causas. Que coincidan en el tiempo con la menopausia no demuestra que esta sea la causa.

Si la sensación persiste, vuelve a aparecer o te causa malestar, busca atención médica, a ser posible con un profesional con experiencia en medicina sexual. Describe concretamente qué sientes, cuándo empezó y si se intensifica en determinadas situaciones. Comenta también cualquier cambio en la medicación.

Encuentra las palabras sin tener que justificarte

Podrías describirlo así: «Desde hace dos semanas, noto una y otra vez latidos en la zona genital, aunque no me apetece tener relaciones sexuales. Me cuesta mucho concentrarme en el trabajo». También puedes decir que aún no sabes precisar dónde lo notas o cómo describir la sensación.

Comenta también si afecta a tu sueño, a tu estado de ánimo o a tu relación. La atención que recibas debe tomar en serio tanto las molestias físicas como el malestar emocional que pueden provocar. No tienes por qué considerar estas sensaciones no deseadas un regalo ni intentar resolverlas mediante la actividad sexual.