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Neutralidad corporal en la intimidad: menos juicios

La neutralidad corporal consiste en dar menos peso a tu aspecto en tu sentido de valía personal. No tienes que considerar bonito tu cuerpo en todo momento para tratarlo con respeto o desear intimidad. En esos momentos, puede ser más útil preguntarte «¿Qué me apetece ahora?» que «¿Qué aspecto tengo?»

Juzgar menos no significa no sentir nada

La neutralidad corporal consiste en adoptar una actitud menos crítica hacia el cuerpo. Implica reconocer que los sentimientos cambian, prestar atención a tus necesidades y no basar tu valor en tu aspecto. No tienes que prohibirte los pensamientos negativos ni obligarte a sentir entusiasmo por cada parte de tu cuerpo.

Una idea posible es: «Hoy no hace falta juzgar mi barriga». Quizá te encaje más otra frase, o quizá prefieras no hacer ningún comentario mental sobre tu aspecto. La neutralidad corporal no es una nueva tarea que tengas que hacer especialmente bien.

Así puede ser en un momento de intimidad

  • Antes: En lugar de buscar el conjunto perfecto, puedes elegir algo con lo que estés a gusto y decidir qué quieres dejarte puesto.
  • Durante: Si te observas desde fuera, puedes expresar una petición concreta: «Quiero ir más despacio» o «Me gusta más esta forma de acariciarme».
  • Después: No tienes que juzgar si has parecido tener suficiente confianza en ti. Es mejor pensar en qué te ha resultado agradable y qué te gustaría hacer de otra manera la próxima vez.

Estos ejemplos son posibilidades, no ejercicios con un resultado garantizado. Si no te sientes a gusto, puedes cambiar la situación o ponerle fin. No tienes que aprender a ver tu cuerpo con neutralidad antes de poder poner un límite.

No garantiza el deseo ni la relajación

La neutralidad corporal es una perspectiva, no una solución demostrada para todas las preocupaciones relacionadas con el cuerpo. Tener una actitud amable hacia tu cuerpo tampoco te obliga a mantener relaciones sexuales. Y, al contrario, no tienes que sentirte especialmente atractivo o atractiva para poder desear intimidad.

Si los pensamientos sobre tu aspecto afectan mucho a tu vida cotidiana o a tus relaciones, puedes hablarlo con un profesional de la psicoterapia. Una forma de empezar podría ser: «En los momentos íntimos, estoy más pendiente de mi aspecto que de lo que deseo». No necesitas tener una explicación clara de antemano.