¿Qué significa ser una persona aliada? Apoyar sin eclipsar a otras personas
Una persona aliada apoya a quienes sufren una discriminación que no vive de la misma manera. Puede consistir en responder a un prejuicio o en procurar que alguien tenga la oportunidad de expresarse. Las personas de la comunidad LGTBIQ+ también pueden apoyarse unas a otras como aliadas. La explicación del término de Stonewall describe este uso de la propia voz y de las posibilidades de cada cual.
Ofrece apoyo según la situación
Tener buenas intenciones no basta para saber qué ayuda será bienvenida en ese momento. Ten en cuenta lo que quiere la otra persona y pregúntale si tienes dudas. Así puede ser en el día a día:
- Alguien quiere contarte un comentario hiriente: Escucha primero. Puedes preguntarle: «¿Quieres contarme qué ha pasado o prefieres otra cosa ahora mismo?». No expliques enseguida lo que probablemente quería decir la otra persona.
- Alguien hace un comentario despectivo en un grupo: Si es seguro para ti y encaja con la situación, responde con calma: «No hagamos bromas sobre la identidad de otras personas». Si la persona afectada está presente, evita convertirla en el centro de la conversación sin preguntarle antes.
- Alguien te pide ayuda práctica: Ofrécele una ayuda concreta y asumible, como acompañarla a una conversación. Aclara antes qué espera de ti y si podrás cumplir lo que te comprometas a hacer.
- Quieres aprender más: Busca información fiable por tu cuenta, en vez de esperar que una sola persona te lo explique todo. Las personas afectadas no tienen por qué ser tus profesoras particulares. También pueden servirte las recomendaciones de Stonewall para aprender por tu cuenta.
Un no es una respuesta suficiente. Si en ese momento no tienes tiempo o energía, es mejor decir con sinceridad qué puedes ofrecer: «Hoy no puedo escucharte como me gustaría. Si quieres, podemos hablar mañana». Una oferta clara ayuda más que una promesa que no puedes cumplir.
La privacidad también forma parte del apoyo
No cuentes a otras personas la identidad, las experiencias ni la información personal de alguien sin su consentimiento. Puede que alguien confíe en ti sin querer compartirlo con nadie más. Pregunta antes de divulgar esa información o guárdala para ti.
Apoyar públicamente a alguien con buena intención tampoco es siempre lo adecuado. Si te planteas hablar en nombre de alguien ante un grupo, puedes preguntarle antes: «¿Quieres que diga algo o prefieres hacerlo tú?». Así, la decisión sigue en manos de la persona implicada.
Si cometes un error
Si te diriges a alguien de forma incorrecta o haces un comentario inapropiado, escucha lo que te señale. Puede bastar con una disculpa breve: «Perdona, gracias por corregirme». Después, se trata de hacerlo de otra manera en el futuro, en vez de dedicar mucho tiempo a defender tus intenciones o pedirle a la otra persona que te tranquilice. Esta actitud también aparece en la guía de The Trevor Project para afrontar los errores.
No tienes que ser una persona perfecta para actuar con respeto. Lo importante es aceptar las correcciones y adaptar tu comportamiento. Si la otra persona quiere terminar la conversación o cambiar de tema, respétalo.
Un ejemplo: apoyar sin revelar la orientación de alguien sin su consentimiento
Una amiga te cuenta en privado que es bisexual. Más tarde, en una reunión, alguien hace un comentario despectivo sobre las personas bisexuales. No tienes que contar su historia para responder. Puedes decir: «Eso es un prejuicio. No hablemos así de otras personas». Que tu amiga decida compartir algo sobre sí misma depende de ella.
Quizá después quieras preguntarle: «¿Te ha parecido bien cómo he reaccionado?». Deja también espacio para que no quiera hablar del tema en ese momento. El apoyo se concreta cuando escuchas y tienes en cuenta lo que te dicen, en vez de esperar que reconozcan tus buenas intenciones.