¿Qué regalo encaja mejor: un vale o un juguete sexual?
Un juguete sexual concreto es un buen regalo si sabes que lo quiere. Un vale ofrece más libertad para elegir. En ambos casos, es importante que la persona quiera recibir un regalo íntimo. Incluso un vale para una tienda erótica puede transmitir un mensaje no deseado si nunca habéis hablado del tema.
¿Qué opción encaja con vuestra situación?
| Situación | Opción más adecuada | ¿Por qué? |
|---|---|---|
| Ha pedido un modelo concreto | El producto concreto | Respondes a un deseo que ya conoces. |
| Hay interés, pero todavía no sabe qué elegir | Un vale o elegir algo juntos | La persona decide por sí misma el tipo de producto y sus funciones. |
| Le gusta elegir por su cuenta | Un vale adecuado | Puede decidir sin tener que elegir contigo. |
| No sabes si quiere recibir un regalo íntimo | Pregúntale antes o haz otro regalo | No hace falta que ni el producto ni el vale sean una sorpresa. |
Regalar un producto resulta personal cuando responde a lo que quiere
Si alguien te ha enviado un enlace concreto o te ha dicho qué modelo quiere, no hace falta que intentes mejorar la idea. Elegir otro color, un tamaño mayor o una función adicional puede cambiar precisamente aquello que hacía que el regalo le gustara.
Aun así, puedes guardar algo de sorpresa: por ejemplo, con una tarjeta personal o una forma especial de entregarlo. Así, la sorpresa está en el momento y no en intentar adivinar sus preferencias. Envuelve el regalo de forma que no tenga que abrirlo delante de otras personas.
Un vale necesita el contexto adecuado
Un vale no tiene por qué ser impersonal. Un mensaje breve puede explicar por qué quieres regalar libertad para elegir: «Te apetecía escoger algo nuevo. Quiero que encuentres justo lo que te gusta».
Antes de comprarlo, comprueba si el establecimiento que te interesa ofrece vales y qué condiciones aplica. Conviene fijarse en el importe que se puede canjear, el periodo de validez, qué ocurre con el saldo restante y cómo se entrega.
Si no quieres vincular el regalo a un establecimiento concreto, puedes proponer una compra conjunta. Será un plan personal, no un vale comprado para una tienda. Acordad un presupuesto para que la persona no tenga que adivinar qué te parece bien gastar.
Tres frases para escribir en la tarjeta
- «Tú eliges y yo te regalo la ilusión. Sin prisas y a tu gusto».
- «Estaba en tu lista de deseos. Espero que te haga ilusión esta versión en concreto».
- «Si te apetece, podemos elegir algo juntos. Tú decides qué va contigo».
Un regalo no obliga a usarlo enseguida ni a contar qué te ha parecido. Esa libertad hace que el gesto sea más agradable: la persona puede alegrarse, elegir con calma o decir sinceramente que la idea no le convence.