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Explórate las mamas: reconoce los cambios y consúltalos con un profesional

Al explorarte las mamas, aprendes a reconocer lo que es habitual en tu cuerpo y puedes detectar cambios. Sin embargo, no es una prueba que permita descartar el cáncer de mama. Si notas un bulto nuevo u otro cambio llamativo, consulta con un profesional sanitario, aunque no tengas dolor.

Pasos sencillos

  1. Primero, mírate. Observa tus mamas y pezones frente a un espejo. Deja los brazos relajados al principio y, después, levántalos. Fíjate en si ha habido algún cambio reciente en la forma o la piel.
  2. Explora cada lado. Recorre el tejido con movimientos circulares. Incluye la zona hasta la clavícula y las axilas. Presiona suavemente y luego un poco más, pero nunca tanto como para que te duela.
  3. No te olvides de los pezones. Explora también con cuidado la zona alrededor y por encima de cada pezón.

Puede resultarte más fácil hacerlo en la ducha o al tumbarte. Las mamas no tienen por qué ser del mismo tamaño ni sentirse exactamente igual. El ciclo menstrual, el embarazo, la lactancia y la menopausia también pueden influir en su aspecto y tacto.

¿Qué cambios son importantes?

Consulta para que examinen cualquier bulto, endurecimiento o hinchazón nuevos. También conviene consultar si cambia la forma de una mama, aparecen hoyuelos en la piel, hay cambios persistentes en la piel o un pezón empieza a hundirse hacia dentro. Habla también con un profesional si sale líquido del pezón fuera del embarazo y la lactancia, o si tienes dolor persistente.

Muchos cambios tienen causas benignas. Aun así, no se puede saber cuál es la causa por el hecho de que algo duela o no. No tienes que decidir por tu cuenta si un cambio es peligroso antes de acudir a consulta.

¿Con qué frecuencia y para qué sirve?

En Alemania se suele recomendar la autoexploración mensual. Si tienes la menstruación, un momento adecuado puede ser aproximadamente una semana después de que empiece, porque a menudo el tejido está más blando. Si ya no tienes la menstruación, puedes elegir siempre el mismo día como recordatorio.

Es importante tener presente el límite de esta rutina: no se ha demostrado que la autoexploración por sí sola reduzca el riesgo de morir por cáncer de mama. No siempre se pueden palpar los tumores en fases iniciales. Por eso, la autoexploración no sustituye a las pruebas de detección precoz recomendadas. Si notas un cambio nuevo, consulta para que lo examinen, con independencia de cuándo tengas prevista la siguiente revisión rutinaria.

Cómo describir un cambio con claridad

Para pedir cita bastan unas palabras sencillas: «Desde hace unos días noto un endurecimiento nuevo en el lado izquierdo». No hace falta que calcules su tamaño al milímetro ni que sepas si está en el tejido mamario o en la piel.

Durante la consulta puedes señalar la zona y explicar cuándo la notaste por primera vez. Si no tienes claro cómo explorarte, pide que te enseñen los movimientos. Pregunta también qué pruebas de detección precoz son adecuadas según tus antecedentes personales. Así, una preocupación poco concreta se convierte en una pregunta concreta que puede examinarse.