Sin categoría

Gonorrea: síntomas, pruebas y tratamiento

La gonorrea es una infección bacteriana que puede transmitirse durante las relaciones sexuales. Se puede tratar con antibióticos. Puedes tener la infección sin darte cuenta: no tener síntomas no sustituye a hacerse una prueba después de un posible contacto.

¿Qué síntomas puedes tener?

Los síntomas más habituales son escozor al orinar y secreciones inusuales del pene o la vagina. También puede haber sangrado entre reglas. En el recto pueden aparecer picor, dolor o secreciones; en la garganta, la infección suele pasar desapercibida. Los síntomas por sí solos no permiten saber con seguridad qué infección los causa. Información sobre la gonorrea

¿Cómo se hacen las pruebas?

Según el tipo de contacto, pueden tomarse muestras de los genitales, la garganta o el recto; en algunos casos se analiza la orina. Durante la consulta, cuéntale al personal sanitario si has practicado sexo oral o anal. Así podrán incluir en la prueba las zonas del cuerpo pertinentes.

Podrías decir: «Una persona con la que he tenido relaciones sexuales me ha dicho que tiene gonorrea. También practicamos sexo oral. ¿Qué muestras sería conveniente tomarme?». Si recuerdas cuándo ocurrió, anótalo junto con el inicio de cualquier síntoma.

¿En qué consiste el tratamiento?

El personal sanitario elegirá un antibiótico adecuado. Como algunas bacterias son resistentes a determinados antibióticos, no es buena idea tomar por tu cuenta restos de medicamentos. Después del tratamiento, un control permite comprobar si ha funcionado.

También hay que informar a las parejas sexuales actuales y recientes, que deberían hacerse pruebas. Evita mantener relaciones sexuales hasta que se haya confirmado médicamente que has completado el tratamiento y haya transcurrido el periodo de espera recomendado. Puedes empezar con un mensaje breve: «Me han diagnosticado gonorrea. Hazte una prueba, por favor, aunque no notes nada». Pruebas y tratamiento

¿Cuándo necesitas atención médica rápida?

Si puede que tengas gonorrea y te duelen los ojos o están inflamados y supuran, tienes fiebre o las articulaciones hinchadas, necesitas atención médica cuanto antes. Si estás embarazada, consulta también cualquier sospecha sin demora.

Los preservativos y las barreras bucales reducen el riesgo de transmisión. Haber pasado la infección no te protege de volver a contraerla.