Intimidad después del parto: cercanía sin plazos
Después del parto, no tienes que intentar que la intimidad vuelva cuanto antes a ser como era antes. Quizá te apetezca un abrazo, pero no que te toquen más. Quizá eches de menos el sexo mientras tu cuerpo todavía necesita tiempo. Ambas cosas pueden coexistir. Un buen comienzo consiste en tener en cuenta lo que os apetece ahora, no un plazo.
La cercanía es mucho más que volver a tener sexo
Un bebé cambia el sueño, la rutina diaria y el tiempo en pareja. El cansancio, la experiencia del parto y las molestias físicas pueden influir en el deseo. La persona que no ha dado a luz también puede sentirse insegura o tener menos interés en el sexo.
No tenéis que sacar de todo esto una conclusión inmediata sobre vuestra relación. Es mejor preguntaros con claridad: ¿Qué echáis de menos ahora? ¿Una conversación sin interrupciones, muestras de afecto, ayuda con las tareas cotidianas o sexo, en concreto? No todos estos deseos requieren la misma respuesta.
Tres ideas sencillas para el día a día
- Diez minutos sin hablar de tareas pendientes: Si os apetece, tomaos algo y contaos algo que no tenga que ver con las próximas citas. No hace falta convertirlo en una velada especial.
- Caricias con un límite claro: Por ejemplo, podéis acordar que solo vais a abrazaros. Así queda claro que aceptar un abrazo no significa aceptar tener sexo.
- Ofrecer ayuda concreta: «Luego me encargo de cambiarle el pañal para que puedas ducharte con calma» es más concreto que «Avísame si necesitas ayuda».
Estos momentos son propuestas, no tareas que tengáis que cumplir cada día. Después de una noche agotadora, estar a solas puede ser lo que más apetezca.
Cuando vuestros deseos no coinciden
Una frase como «Te echo de menos y quiero saber qué tipo de cercanía te apetece ahora» da más margen que «¿Cuándo vamos a volver a hacerlo?». También puedes expresarte con claridad: «Ahora no quiero que me toques. Hablemos más tarde». Un no no requiere una alternativa ni una fecha prometida.
Habladlo, si es posible, fuera de una situación en la que una de las personas ya espere tener sexo. Podéis acordar volver a hablar del tema en otro momento sin fijar una fecha para tener intimidad física.
El dolor no es un problema de pareja que tengas que soportar
Después del parto, las heridas que aún están cicatrizando y la sequedad causada por los cambios hormonales pueden provocar molestias. El lubricante puede ayudar con la sequedad; si tienes dolor, escozor u otras molestias persistentes, consúltalo con tu matrona o en una consulta de ginecología.
Si las conversaciones acaban una y otra vez en reproches o la experiencia del parto os afecta, podéis pedir apoyo. También podéis acudir a orientación antes de saber cómo explicar el problema.