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Medicamentos y libido: cómo reconocer los cambios y hablar de ellos

Los medicamentos pueden influir en la sexualidad. No se trata solo de tener menos deseo: también pueden cambiar la excitación, las erecciones, la lubricación o la capacidad de llegar al orgasmo. Si has notado algo desde que empezaste un tratamiento, puedes comentarlo en la consulta igual que cualquier otro efecto secundario.

Un ejemplo concreto: los antidepresivos

Entre los posibles efectos secundarios de los antidepresivos están la disminución del deseo sexual y las dificultades para llegar al orgasmo. Algunas personas notan sequedad vaginal o problemas de erección. Estos cambios pueden aparecer, entre otros casos, con los ISRS, que se utilizan con frecuencia; eso no significa que le ocurran a todo el mundo.

Al mismo tiempo, la propia depresión puede reducir el deseo. Por eso, que notes un cambio durante el tratamiento no demuestra que el medicamento sea el único responsable. Otros fármacos, como algunos medicamentos para la hipertensión, también pueden influir. Una valoración individual tiene en cuenta el medicamento concreto y la enfermedad para la que lo recibes.

Describe el cambio con la mayor precisión posible

«Mi vida sexual ha cambiado» es una forma suficiente de empezar. Para valorar mejor la situación, pueden servirte unas notas breves:

  • ¿Qué notas? ¿Menos interés, dificultad para excitarte, molestias o más dificultad para llegar al orgasmo?
  • ¿Desde cuándo? ¿Aproximadamente desde que empezaste el tratamiento, desde que cambió la dosis o ya antes?
  • ¿Qué tomas? El nombre, la dosis y los horarios de todos los medicamentos, incluidos los que se venden sin receta y los preparados de plantas.
  • ¿Qué es importante para ti? Por ejemplo, mantener el efecto que el tratamiento tiene sobre tu enfermedad y, al mismo tiempo, que se tome en serio el cambio en tu sexualidad.

No necesitas llevar un registro detallado de cada encuentro sexual. Una frase puede aclarar mucho: «Mi estado de ánimo ha mejorado, pero desde hace unas semanas casi no consigo llegar al orgasmo. ¿Podemos verlo juntos?»

No suspendas el tratamiento ni cambies la dosis por tu cuenta

Habla con el profesional que te ha recetado el tratamiento sobre los efectos secundarios que te preocupan. Suspender los antidepresivos de forma repentina puede provocar síntomas; la interrupción debe planificarse con un profesional sanitario. Tampoco es buena idea dejar de tomar alguna dosis por tu cuenta para una velada sexual que tengas prevista.

Debes tomar los medicamentos tal como se haya acordado. No siempre se puede partir un comprimido y hacerlo puede cambiar su efecto. En la farmacia pueden resolver tus dudas sobre cómo tomarlo, el prospecto y las posibles interacciones.

Qué podéis comentar en la consulta

Pregunta si lo que has observado puede estar relacionado con el medicamento, qué otras causas convendría valorar y qué opciones de tratamiento podrían ser adecuadas para ti. Acordad también cuándo volveréis a hablar de cómo evoluciona la situación. No tienes que ocultar un cambio que te preocupa ni decidir por tu cuenta entre tu salud y tu sexualidad.