Piercing en el pezón: curación, riesgos y preguntas importantes
Un piercing en el pezón es una joya que se lleva a través de una perforación en el pezón. Además de la estética, hay que tener en cuenta la colocación, la joya adecuada y los cuidados durante la curación. Pide que valoren tu anatomía en persona antes de hacértelo y piensa también en cómo será tu día a día después de la perforación.
Antes de la cita: hay más que decidir que el color de la joya
Un estudio profesional debería explicarte qué recorrido y qué tamaño de joya son adecuados para tu pezón. El uso de instrumentos estériles, materiales adecuados y experiencia con este tipo de perforación es más importante que conseguir una cita especialmente rápida. No te hagas un piercing en el pezón tú misma.
Lleva preguntas concretas a la consulta: ¿Cómo valorarán si es adecuado para ti? ¿Qué revisiones posteriores están previstas? ¿Cuándo habrá que ajustar la joya, que al principio es más larga? ¿Qué coste tendrá ese ajuste? Pide también instrucciones de cuidado por escrito y una forma de contacto por si tienes dudas.
La curación en el día a día
Un piercing puede parecer ya curado por fuera mientras el tejido del interior sigue curándose. Por eso, evita girar, tirar o jugar con la joya sin necesidad. Lávate las manos antes de tocar la zona cuando sea necesario. La presión y el roce de la ropa, o que la joya se enganche, pueden irritar la zona.
Durante la curación, evita también el contacto directo de la boca con la zona. Consulta con el estudio antes de cambiar la joya o ajustar una barra demasiado larga, en lugar de hacerlo por tu cuenta. Limpiar la zona con productos agresivos o con una solución salina casera demasiado concentrada también puede irritarla. Pide que te enseñen a seguir correctamente las instrucciones de cuidado recomendadas.
¿Qué riesgos hay?
Puede haber infecciones, reacciones a los materiales de la joya, cicatrices o desplazamiento del canal de la perforación. Incluso después de quitar la joya, puede quedar una marca visible. Si ya has tenido reacciones a joyas de metal, coméntalo antes de hacerte el piercing. Las cuestiones personales de salud, por ejemplo si tienes alguna enfermedad o te han operado del pecho, también debes tratarlas en una consulta médica.
Busca atención médica cuanto antes si la zona se hincha mucho, está caliente, duele cada vez más, presenta un enrojecimiento o cambio de color llamativo, supura o aparecen fiebre y malestar general. Si sospechas que hay una infección, no te quites la joya por tu cuenta: consulta con un profesional sanitario qué debes hacer.
¿Y si quieres dar el pecho?
Un piercing en el pezón no hace que dar el pecho sea automáticamente imposible. Sin embargo, puede afectar a los conductos galactóforos y modificar el flujo de leche. Si tienes un piercing y estás embarazada o quieres dar el pecho, coméntalo con antelación con tu matrona o con el profesional sanitario que te atienda.
No debes llevar ninguna joya en el pezón mientras das el pecho: puede dificultar que el bebé se agarre y, si se desprende, el bebé podría tragársela. Si quieres volver a hacerte un piercing después de la lactancia, consulta cuál es el momento adecuado para ti. Una joya bonita debe adaptarse a tu vida, no al revés.