Problemas de erección: causas y cómo buscar ayuda
Que de vez en cuando no se produzca una erección o que disminuya no significa automáticamente que tengas un problema de erección permanente. El cansancio, el estrés o haber bebido mucho alcohol pueden influir. Si ocurre repetidamente o te preocupa, merece la pena consultarlo con un profesional sanitario: puede haber distintas causas y opciones de tratamiento eficaces.
¿A qué nos referimos con un problema de erección?
El término describe la dificultad para conseguir una erección o mantenerla durante el tiempo suficiente. Aun así, algunas personas tienen erecciones en otros momentos, por ejemplo, por la mañana. Esa observación aislada no permite determinar con seguridad la causa.
También pueden influir la hipertensión, la diabetes, los niveles elevados de grasas en sangre, los problemas hormonales, la depresión o la ansiedad. Algunos medicamentos también pueden ser un factor. Es un motivo para analizar la situación con más detalle, no para atribuirte por tu cuenta ninguno de esos diagnósticos.
Qué se habla y qué se explora en la consulta
Una forma sencilla de empezar es decir: «Desde hace unas semanas, mi erección falla a menudo. Quiero que lo valoremos». En la conversación se hablará de cómo ha evolucionado, de los medicamentos, de tu salud física y de posibles cargas emocionales. Las preguntas sobre el deseo, la eyaculación y la relación ayudan a distinguir entre diferentes problemas.
Según el caso, también se realiza una exploración física y otras pruebas. Por ejemplo, pueden ser útiles los análisis de sangre o una ecografía para evaluar el flujo sanguíneo. No todas las personas necesitan todas las pruebas.
- ¿Te ocurre en distintas situaciones o solo a veces?
- ¿Ha habido algún cambio de medicación, enfermedad o situación especialmente estresante?
- ¿Qué te gustaría poder vivir con más facilidad gracias al tratamiento?
Puedes preguntar por qué es importante una pregunta o exploración íntima. No se trata de evaluar tu rendimiento sexual.
¿Qué opciones de ayuda hay?
Si es posible, se trata la causa subyacente. Si un medicamento puede estar implicado, un cambio de medicación acordado con un profesional sanitario puede ayudar. No dejes por tu cuenta ningún medicamento que te hayan recetado.
Entre las opciones de tratamiento se encuentran los medicamentos que favorecen el flujo sanguíneo en el pene y los dispositivos médicos de vacío. Si hay dificultades emocionales, el asesoramiento o la terapia pueden ayudar. La opción más adecuada también depende de otras enfermedades y de lo que tú quieras. Un producto cualquiera de una tienda no sustituye a esta valoración.
La actividad física, dejar de fumar y reducir el consumo de alcohol pueden contribuir al tratamiento. No garantizan que el problema desaparezca solo por esforzarte más. Consulta también antes de tomar complementos alimenticios: pueden interactuar con otros productos.
Menos presión por el rendimiento al hablarlo en pareja
Por ejemplo, puedes decir: «Quiero tener intimidad contigo, pero ahora mismo no quiero estar comprobando todo el rato si mantengo la erección». Hablad de qué tipo de cercanía queréis los dos, sin dar por hecho que haya que seguir una secuencia concreta.
Para la próxima consulta, estas dos preguntas son muy concretas: «¿Qué opción es adecuada para mi salud?» y «¿Cómo sabremos si me está ayudando?». Así, en lugar de buscar una solución milagrosa y rápida, puedes acordar un plan comprensible en el que también participes en las decisiones.