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Speed dating: cómo funciona, qué esperar y privacidad antes de apuntarte

El speed dating es un formato para conocer gente mediante varias conversaciones breves. El número de encuentros, su duración y la forma de facilitar un posible contacto posterior dependen de cada oferta. Por eso, antes de apuntarte, puedes plantearte no solo si te gusta conocer a gente en conversaciones cortas, sino también comprobar si el funcionamiento concreto te resulta claro y adecuado.

Así puede ser una velada

  1. Llegada: El equipo explica cómo funciona la actividad y cómo identificarás a las personas con las que hablarás.
  2. Rondas de conversación breves: Hablas sucesivamente con distintas personas. Un cambio establecido pone fin a cada ronda.
  3. Hacer una selección: Indicas a quién te gustaría volver a ver. La forma y el plazo dependen de la actividad.
  4. Si hay interés mutuo: La organización facilita el contacto posterior según su procedimiento.

Un ejemplo concreto: SpeedDating.de describe rondas de siete minutos y una selección posterior desde la cuenta de usuario. Es el procedimiento de esta empresa, no una norma general para todas las actividades. Ejemplo de cómo funciona y Selección de contactos.

Una conversación breve no tiene por qué aclarar si alguien es la pareja adecuada para ti. La pregunta más sencilla es: ¿me gustaría volver a hablar con esta persona?

Piensa qué tipo de actividad te apetece

Hay distintas ideas de lo que puede ser una velada satisfactoria. Quizá quieras descubrir primero cómo te sientes en encuentros breves. O quizá te interese sobre todo saber si el tamaño del grupo, la duración y el lugar encajan con tu día a día. Son criterios personales, no reglas fijas sobre qué formato es el «correcto».

  • Quieres probarlo primero: Una descripción clara del funcionamiento puede ayudarte a decidir. Puedes plantearte ir para conocer la experiencia, sin esperar un resultado concreto.
  • Muchas conversaciones podrían cansarte: Busca información sobre la duración y el número de rondas. Si no encuentras esos datos, pregunta si hay pausas y si puedes marcharte antes.
  • Quieres organizar la velada por tu cuenta: Comprueba si el lugar y el desplazamiento te vienen bien. Puedes planificar por tu cuenta cómo llegar y volver, y avisar a alguien de confianza si eso te hace sentir más a gusto.
  • De momento prefieres compartir pocas cosas personales: Piensa qué temas te resultan cómodos para una primera conversación. Antes de apuntarte también puedes aclarar qué datos podrán ver las demás personas participantes.

Ninguna de estas ideas tiene por qué servirle a todo el mundo. Una reunión más grande no es necesariamente mejor, y un formato más pequeño no resulta más relajado para todo el mundo. Lo importante es qué prefieres tú y qué ofrece realmente la organización.

Preguntas que puedes hacer antes

Si la página de la actividad no aclara algunos detalles importantes, puedes pedir que te los expliquen. Por ejemplo:

  • ¿Cuánto dura aproximadamente la velada y cuántas rondas de conversación están previstas?
  • ¿Cómo se organizan las parejas de conversación y cómo sabré cuándo termina cada conversación?
  • ¿Cómo funciona el contacto posterior si ambas personas están interesadas?
  • ¿Qué datos son necesarios para apuntarse y cuáles podrán ver las demás personas participantes?
  • ¿Está previsto hacer fotos? En ese caso, ¿cuándo se harán y cómo se utilizarán?
  • ¿Con quién puedes contactar si quieres que modifiquen tus datos o tienes preguntas sobre cómo los utilizan?
  • ¿Qué opciones hay si quieres cancelar o marcharte antes de que termine la velada?

Las respuestas varían según la actividad. Si una respuesta te parece demasiado imprecisa o no te sientes a gusto con el uso que se dará a tus datos, puedes pedir más información o decidir no apuntarte.

Cómo empezar a hablar sin convertirlo en una entrevista

Una pregunta abierta puede servir para empezar, sin que tengas que encontrar un tema especialmente original. Por ejemplo: «¿Cómo te gusta pasar una noche libre?» o «¿Qué te hace ilusión de lo que viene próximamente?». Retoma algo de lo que te cuente la otra persona y, cuando te venga bien, comparte también algo sobre ti. Así no tienes que ir haciendo preguntas una tras otra.

Por ejemplo, la otra persona cuenta que le gustan las excursiones de fin de semana. Puedes preguntarle qué es lo que más le gusta y después contarle alguna excursión que disfrutes. Es una invitación a conversar, no una obligación de encontrar cosas en común enseguida.

También cuando te hagan preguntas personales puedes decidir cuánto quieres contar. Si prefieres dejar un tema para más adelante, puedes responder, por ejemplo:

  • «Me resulta demasiado personal para una primera conversación».
  • «Prefiero hablar de eso más adelante, cuando nos conozcamos mejor».
  • «Si te parece, hablemos de otra cosa».

No tienes que justificar tus límites con todo detalle. Y si prefieres no responder a una pregunta, no hace falta que propongas otro tema enseguida.

Si una conversación no va bien

No hace falta salvar un momento de silencio. Puedes hacer una pregunta sencilla, por ejemplo: «¿Qué momento agradable has vivido esta semana?». También puedes esperar al cambio previsto y despedirte con amabilidad. No todas las conversaciones tienen que arrancar con soltura.

Si te sientes presionada o presionado, o no quieres seguir hablando, puedes decirlo claramente: «Quiero dejar aquí la conversación». Si necesitas ayuda, acude al equipo de la actividad o ve a un lugar donde te sientas más a gusto. No tienes que quedarte por educación ni intercambiar datos de contacto.

Después de la velada: elegir y dar el siguiente paso

Justo después de cada ronda, apunta una palabra o frase neutral, como «le gusta hablar de fotografía» o «quiere hacer un curso de cocina». Así podrás distinguir mejor las conversaciones más tarde. No te fijes solo en quién ha sido más ingenioso al responder; piensa también con quién te gustaría seguir hablando.

Ten en cuenta el plazo que establece la organización para hacer tu selección. Si surge un contacto, puedes retomar algo de lo que hablasteis: «Me gustó nuestra conversación sobre fotografía. ¿Te apetece tomar un café la semana que viene?». No tienes que quedar enseguida ni corresponder a todas las muestras de interés.

Si no surge otra conversación, eso no dice nada sobre tu valor ni sobre tus posibilidades en otros encuentros. Puedes volver a probar este formato o elegir otra forma de conocer gente.